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miércoles, 24 de febrero de 2016

Morir en el intento.

- Te tenía clichado, ¿eh?
- Tenías clichada a la raza humana
- Hmm... es posible
- Seguía creyendo que me salvarías la vida... incluso después de eso.

ETERNAL SUNSHINE OF THE SPOTLESS MINE.  

En el marco azul gris que tiene Madrid alguien ha pintado tu nombre. Destaca entre todos los nombres que hay pintados en Madrid porque el tuyo tiene una tonalidad distinta, como extranjera, como si denotara un "no soy de aquí" implícito,
y te lo dijera así,
con es acento cantarín con el que liabas los cigarros y me decías "deja de fumar, que te vas a morir", sin saber que yo me hacía un poquito más inmortal. Alguien ha pintado tu nombre en Madrid porque era imposible que no acabaras dejando tu huella en todos los pasos de cebra. Que caminabas como un terremoto desde Atocha hasta Nuevos Ministerios y normal que no pudiera seguirte el ritmo, que debería dejar de fumar, que me voy a morir.
Al final me pillabas mirándote de lejos y me decías qué, como si no supieras que me tenías clichado, que tenías clichada a la raza humana. Y no pasaba nada, "sobrevivo", te decía. Pero fingir que no importa da dolor de cabeza.
Y no pasa nada.

Cuántos kilómetros has recorrido hoy, extranjera, en cuántos columpios te has sentado a descansar. Que alguien ha pintado tu nombre y se ve desde tu hueco preferido del retiro. "Imagínate que nos cae una rama encima", dijiste. Pero cómo no te va a caer, maldita sea, si Madrid tiembla cada vez que piensas
en marcharte.