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lunes, 22 de junio de 2015

Tatuajes.

Señoría, yo no quiero vivir.
No por gusto, por desacato. Porque vivirse está sobre valorado.
Porque no tengo motivo, razón o móvil para continuar con esta tragicomedia.
Porque eso es lo que soy, lo que somos.
Una puta broma.
Señoría, me decido por el patíbulo
a riesgo de morderme la lengua
que aun así
queda mucho más romántico.

Voy a probar a grabarme vuestras rabias
y que vuestras palabras me sangren en la espalda
hasta que se corra la tinta.
Que bien tienen que sonar
las cuerdas de la guitarra
con las manos pintadas de poesía.

No uséis vuestra doble moral conmigo
que sé
que vosotros también lo habéis pensado.
Que bien se tiene uno que sentir
cuando muere por las letras
-como Lorca ahogado en el tintero-.
Y es que, joder,
vais a ser algo más que un poema
tatuado en la piel nueva de una antigua herida,
porque, al fin  y al cabo,
también sois el que tatúa.







Este intento de poema, que se parece más a mis tripas puestas en orden y con comas que a un poema, es el texto que he mandado al Proyecto Ilustraversos dirigido por la ilustradora valenciana Nieves Ponce ( @nievesponce_ ). Mola mucho y os animo a que le echéis un ojo. Ale. cambio y corto.