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lunes, 27 de octubre de 2014

Morir en el intento.

No hables.
Puedo adivinar la mirada que seguro estás poniendo. Lo siento. Soy yo otra vez. Sí, estoy bien. ¿Sabes? Estaba pensando en nosotros, oh, bueno, sí, estaba pensando en yo con respecto a ti.
Puede que algún día escuches esas canciones que quise enseñarte pero que nuca llegaste a entender, podrías olvidar tu yo egoísta y ser tu yo nocturno, esa yo de entre mis sábanas, y dejarte llevar por las voces de aquellos que me hicieron volar. 
"¿Salimos a fumar?" no, ya no fumo. Confundí los dolores del pecho con el humo del tabaco y decidí dejarlo por prescripción médica. Porque seguir era ya jugar a ser nihilista pero no es igual de divertido si no lo haces tú.

Todo esto me recuerda a cuando escribía miles da palabras a tu nombre en este blog de sal, pensé que el mundo podría entender algo de lo que quise decirte y que sólo quedaba en intentos. 
Hace ya mucho que dejé de pensar en esto como lo que pudo haber sido y me centré en no pensarlo pero últimamente me ha dado por destapar los botes mal cerrados y joder, hay unos cuantos. Son las ventajas de quedarse atrás, de verlos huir a un mundo de puertas abiertas. Revivirlo todo otra vez pero ahora sin la ayuda de nadie. 

Supongo que esto describe mi yo actual, no es mi yo cansado, ni siquiera es mi yo nocturno, sólo es mi yo abierto en canal.