Se ha producido un error en este gadget.

domingo, 20 de julio de 2014

Correspondencia.

Querida Alice,
a raíz de los acontecimientos y a falta de un diario en mi mesilla he decidido acudir a ti. A ti, dulce lastre, roce de mejilla. Vengo, Alice, para decirte que no todo va bien. Que te echo de menos y el destino a querido tapar los agujeros de mi alma con empastes baratos e infecciosos. Vuelvo a esconderme a fumar en el callejón de al lado de mi casa y a repasar con la mirada una y otra vez las novecientos noventa y nueve pintadas que dejamos en el corazón de aquellos ladrillos. Vuelvo a quedarme despierto hasta tarde escuchando las melodías que mejor saben describir tu nombre y sueño con tus abrazos, con tus besos y con los "te quiero" de por la mañana con ese regustillo a café. Paso los días riéndome de todos los que fardan de enamorados sin haberte conocido. Sin saber que una sonrisa tuya podía iluminar todas las calles de farolas fundidas y llevarte hasta casa de la mano. Sin conocer tus manías, ni tu manera de reírte de la luna cuando bufaba envidiosa.
También, me he dado cuenta de que mi almohada esta harta de secar lágrimas con tu nombre y que desde que te fuiste el sol ya no alumbra tanto porque sabe que no estás tú para verlo. Sé que el aire sabe a agrio y ya nada tiene su complemento absurdo que hacía que lo viésemos como si la idea más estúpida fuese la más real. Sé que las baldosas de mi baño vuelven a teñirse de sangre y ya no hay nadie para sujetarme las manos y vuelvo a tener que fingir que tengo frío.
Alice, han cambiado muchas cosas desde que te marchaste. Me he olvidado de escribir como lo hacía antes y ahora sólo sé bordar tu ausencia entre las líneas de mi cuaderno. Y es que ahora, me da miedo dormir. Me da miedo dormir y me da miedo despertarme por las mañanas y enfrentarme a todo lo que hay ahora.
Lo intento, Alice. Te juro que lo intento.

Te quiere, Holden Zinavoy.


PD: Supongo que nada es para siempre y todo acaba y ya dijo alguien que la gente triste acaba cansando y que aunque duela siempre es mejor si hay papel y boli de por medio.