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domingo, 1 de junio de 2014

Y como duele la puta dulzura.

Rompo los esquemas de mi fisionomía
al hablarte.
Al pintar mi estrambótica sonrisa en un lienzo blanco de emociones,
intento ser alguien que abogue por tu locura
ante un tribunal de estúpidos cuerdos
que no entiendan los acordes de Pink Floyd.
.

Y que te aprendas mi nombre y dejes que me escriba la infinitud de tu mirada en el blanco de mis ojos.
En las entrañas de este yo,
tu voz hace eco y rompes los esquemas de mi fisionomía
al hablarme.