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jueves, 27 de febrero de 2014

Podría vender una y un millón de veces mi alma al Diablo.

Y el Diablo me miraría sonriente.

"No valen" me diría "tus almas no me valen".

Y yo sonreiría.

Recogería mis cosas y me iría de allí.

Y le diría que no importa que todo está bien.

Y el me miraría extrañado.

Pero yo no se lo explicaría.

Porque al llegar a casa dejaría mis almas en el cajón de mi mesa.

Ni si quiera cerraría con llave. Ni siquiera cerraría el cajón.

Solo cogería una de ellas, la más importante.

Y me la guardaría en el bolsillo.

Y miraría la hora.

Y contaría las vidas que me quedan para verte.

Y sonreiría.

Porque todavía me quedarían muchas y no sé vivir si no es esperando.

Entonces, después de todas esas vidas.

Volvería al Diablo.

"¿Conseguiste lo que buscabas?"

"No, no pude. Pero no importa".

"He conseguido vivir todas mis vidas sin conseguirlo".

Entonces el entendería

que estaba todo en mi cabeza.

Y yo entendería

que me había dejado todas mis almas en el cajón de la mesa.

Y que no estaba cerrado con llave. Que ni siquiera estaba cerrado.

Y correría a ver si están.

Pero tú ya te las habrías llevado.

Y por fin entendería todo.

Que nunca las he vivido.

Que te las mandé por correo a la luna de tu nombre.

Y tendría que ir a buscarlas pero no se ir.

Y nadie quiere llevarme.

Y poco a poco, me escondería en el baño, y esperaría morir.

Y el Diablo, que siempre lo ve todo.

Diría para sí: "Este es el precio que se cobran por enamorarse de ti".

"I hurt myself  today
to see If I still feel
I focus in the pain 
the only thin thats real".



martes, 25 de febrero de 2014

Hablando solo.

<-El gusano que me carcome quiere cambiar de aires, por qué no te lo guardas tú, lo sientes y luego vienes a explicarme qué es la empatía->

Hablando solo, parte I.

¿Queréis saber la verdad?
Pues no.
He aprendido a callarme cuando me lo piden
Y aun así, eso deja más  verdades que decir.

Después de demasiadas cervezas
para tan poca sangre malgastada,
son solo unos sucios comentarios
demasiado profundos para nadie.

Porque demasiado es la palabra.

Huye, como rata ante una escoba.
Por que eso es lo que eres.
                       lo que eras.
                       lo que serás.
Una rata ante una escoba. Una escoba con mi nombre.

Esclava de tu propia ingenuidad, de tu ironía. De tu fantasía.
Bajo palabras de 140 caracteres camuflo todo lo que no fui capaz de decirte o lo que no fuiste capaz de escuchar.
Con cuatro rollos de dinamita
en mi pecho, soy suicida.
Y exploto en nuestro muro de la vergüenza.

Y quise irme y no me dejaste
y quise quedarme y me echaste.

Y ahora, en la línea de tu presencia
escribo en la noche, embotado por alcoho
ahogado en penas.

Alguna vez quise que un sábado a las
 2:41 de la noche, alguien me preguntara.
Y nadie lo hizo.

Y yo, sin nisiquiera tu aliento en mis recuerdos
¿Qué soy yo?

No más que unas letras
y una fotografía de carné.
Una fotografía de un corazón ingrato e iracundo
Unas letras que rezan: "Te quiero,
                                    te quise,
                                    te querré".

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Hablando solo, parte II: 

Tan simple tu historia y tan llena de recortables de fuego la mía.
Línea roja y fina de un dolor poco hecho.
Ansiedad excpluida y peligrosa.
Cada sílaba de tu nombre grabado al rojo en mis venas.
Tres en el reloj de esta madrugada de este sábado amargo.
Cada palabra que minuto a segundo escribes en tu cerebro anónimo.
Mi agua salada en el sueño de tu mejilla.

Siento que quererte resultó fácil.
Siento que fue fácil también dejar de hacerlo.
Lo difícil fue, entonces, querer no querer quererte.

Ojalá que me leas.
Ojalá que me leas y no me entiendas.
Y quieras entenderme,Por que descubrirás la inmensidad de todo esto
y quemaremos juntos el filtro de tus ojos.
Y sepas que no deseo que me quieras,
solo que te enamores, y entonces sufras.

Las 3:15 horas. Tanto tiempo que gastar pensando en tu pupilas.
Como un lienzo pintado con oro abrupto, escondido y peligroso.
De pincel de pelo de princesa muerta hace ya 3:19 horas de la madrugada de este sábado sin sostenido.

Cuento las vidas que quedan para verte bajo un cielo de mil estrellas apagadas.
Y las cenizas de esa venda que la comadrona te puso al nacer.

Y yo no dejo de preguntarme por qué no dejas de mirarte las manos
y prestas atención a mis labios que hace ya 17 años que se pudren.


N.R.

lunes, 17 de febrero de 2014

Puta.

Puta, como la vida.
Como la vida y la muerte
como el tabaco, la nieve
y la suerte.
Como la tinta, como el folio en blanco
como el gobierno y su gente.
Como un suspenso, una bofetada,
una historieta, un colchón
o un café por la mañana.
Un ladrido, un atropello, 
una puatada, sin más:
que se nos caiga el pelo.

Puta, como la novena sinfonía
violines, pianos, guitarras
y atronadoras baterías.
Voces chillonas y graves.
Blues, Jazz, Rock and roll....
siempre habrá una melodía 
para acallar todos tus males.
Canciones, moqueo, cubertería
la armónica de Gales.
Sexo, distorsión y cocaína.
La gloriosa banda sonora 
que acompaña mi melancolía.

Puta, como la rabia que sentía
como el llorar, el reir y el gritar.
La amargura, la valentía,
la falta de sueño, de agallas.
Implosión, tsunami, momificación,
litros de crudo destruyendo tus playas.
Bomba, enfermedad, desamor,
pataleta, iracundo, angustia, 
castigo, asesino, guarrerías,
toda esta mierda y su hedor.

Puta, puta y cien veces puta.
Puta, como la poesía.

N.R.

martes, 4 de febrero de 2014

Cirugía emocional: Amalgama.

Dios, necesitaba escribir alguna falsedad por ahí. Entre mi extraña afición a ponerme canciones tristes y la de fijarme en la vida de los demás acabo deprimido la mayor parte de la semana.
Cualquiera diriía que no lo hace aposta, que su reproductor aleatorio de música es muy oportuno. Yo no. Mi aleatorio no tiene una mierda que ver. Soy yo quien busca, descarga y selecciona las canciones. Soy yo el dueño de mi estado de ánimo. Creo que me gusta deprimirme. Y me asusta. Seguro que no es sano
¿Es sano?
No, seguro que no, seguro que no, seguro que no...
Como dijo Emma; solicitaré una cirugía emocional.


 Muchas veces siento esa imperiosa necesidad de escribir Es como un impulso. Cientos de ideas aparecen derepente ante mis ojos pero a la hora de ponerme ante un papel en banco es como si todas esas palabras intentasen salir todas a la ez por un espacio demasiado pequeño y se amontonan a su alrrededor. Y se forma un tapón.
Miles de emociones pueden decidirse a salir en el momento menos oportuno. Sentimientos que por alguna estúpida razón he estado guardando . Escondiendolos. Evitando reconocer siquiera su existencia. El baúl de las emociones está depronto a rebosar pero yo, tan impropio de la realidad, cierro los ojos e intento encajar una más, siempre una más. Y siempre veo como el baúl explota y cual caja de pandora expulsa mis sentimientos a fuera, todos a la vez. Todos a la vez. Todos.
Y entonces: amalgama.