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lunes, 18 de noviembre de 2013

Desvaríos de un suicida IV: ¿Fantasmas?

Hoy he sido un fantasma. Me paseaba invisible por los pasillos del colegio. Andaba distante, volatil, atravesando los cuerpos de los demás. Y si había algun desafortunado que percibía mi presencia; me preguntaba. Más por obligación que preocupación. Mandaba yo una una estúpida evasiva y continuaba vagando entre Indiferencia, arrastrando mis cadenas.
Indagando en los resquicios de mi existencia; mi pálido rostro sin emoción alguna ha fingido el sabor de las consecuencias sobre mi espalda. No encuentro razones para mantener viva mi pesadilla personificada. 
Y una mano de hierro, imponentemente valorada me ha amenazado y ha lanzado su rabia contra mi rostro, que incorporeo, ha mantenido su sonrisa de agravios.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Las vueltas que da la vida.

Hoy me dado cuenta de las vueltas que da la vida, es como si todo lo que me rodea quisiera darme una lección de moralidad. ¿Acaso yo tengo motivos para gritar como grito? No sé, tal vez no. Cientos de ejemplos me demuestran que no pero eso solo sirve para deprimirme aún más. Me he pasado estos últimos años martirizando mi dolor; ojalá mi grito fuese el más fuerte, pero se me muestra que mi vida es comparable.


Hoy, un conocido (no puedo decir amigo, no lo era) ha destruido a su familia. A sus diecinueve años iba con su padre en el coche y han tenido un accidente. El padre ha muerto y él está en coma… Sinceramente, no se que pensar de todo esto. No lo escribo porque me sienta horriblemente apenado por la noticia, lo escribo por que me ha sentado como una patada en el culo. Hacía solo unas horas solo era un conocido de mi anterior colegio pero ahora es un ejemplo más. Te das cuenta de que en un momento a otro puedes formar parte de una familia feliz y con futuro y de repente que todo en lo que creías desaparezca. Me imagino  a la madre, sentada en el hospital, con una mano agarra la de su hijo y con la otra el recuerdo de su marido que hace tan solo unas horas estaba a su lado. Las vueltas que da la vida.
Es todo tan impredecible, a veces cuesta creer que todo tenga un sentido. Me mareo con tantas vueltas.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Su/ociedad.

De pequeño había un chico en mi clase.
Se llamaba G.
Yo iba todos los Viernes a su casa.
Lo pasábamos bien.
Siempre esperábamos juntos el Viernes, deseosos de ser libres de nuevo.
Como cada semana.

Un año, una vana excusa sustituyó aquellas tardes de oro: "Este año, los viernes ya no puedo quedar"

Ese mismo año un chico nuevo llegó al colegio.
Se llamaba Á.
El chico no tardó en integrarse y rapidamente se hizo amigo de G.
Y resultó que yo no le caía tan bien. Resultó que yo era el pesado que le seguía a todas partes.
Entonces G ya no quedaba conmigo.
Y yo podía ver como Á y G quedaban todos los viernes.
Y yo en casa. Y mi madre me preguntaba que si ese día no quería quedar y yo no decía nada.
Me daba vergüenza reconocerle que ya no tenía amigos.

Luego me cambié de colegio.

En este cole nuevo conocí gente. Amigos, en un principio.
Pero las cosas fueron cambiando.
Y mis amigos conocieron a un tio. J.
J se hizo muy amigo de mi grupo
A mi no me caía bien y discutíamos a menudo.

Un día la cosa fue a más y nos distanciamos.

Mis amigos eligieron un bando
Ahora, cuando mi madre me pregunta por que no salgo ese fin de semana, no contesto.
Me da vergüenza reconocerle que ya no tengo amigos.