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lunes, 29 de julio de 2013

Frío, tabaco y razones.

"La primera vez es mala. La segunda es peor. A la tercera ya te acostumbras."

Y a veces surge, lo que creías que ya se había ido, lo que ya no encontrabas, resulta que solo estaba jugando al escondite. Resulta que al fin y al cabo, solo has tenido que hacer un pequeño esfuerzo para encontrarlo.Y está allí, por mucho que te empeñes en negarlo. Y pincha, y cuando pincha, pues duele. Por que como los demás, yo también sangro. Descubres que al final si que estaba, que al final el manto de los ojos se cae por muchos nudos que le hagas. Llega y ya está.

Y cuando viene, viene de muchas maneras, a veces duele pero a veces solo sientes. Solo lloras. Y no por dolor, porque lo necesitabas. Por que las lágrimas que no salieron ayer, salen hoy. Lloras sin más, por que la querías y ya no te acordabas. Otras veces es solo rabia. Tembleque. Golpes. Cuando quieres, se va. Y cuando no, vuelve. Vaya si duele. Y por eso cortas, por que duele menos. Y eso duele, un poco. No mucho Y siempre vuelve de improvisto. Una tarde, una mañana... Da igual. Por que era cierto, y lo que es cierto es cierto y cierto se quedará.






Tu cabeza juega, rebusca, investiga hasta dar con aquello que pita. Aquello que protesta, que quiere salir. Aquello que sabe que no debería estar encerrado y pide a gritos aflorar. Y lo encuentra. Y sale. Y lo notas ¿Verdad? Un peso en el pecho. Te cuesta respirar y entonces lloras. Lloras por que tenía razón, lloras por que todo lo que hiciste, todas las barreras que pusiste se han roto en un millar de pedazos y no te quedan fuerzas para reconstruirla. Ya no queda pegamento para volver a montar el jarrón.