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martes, 18 de junio de 2013

Realidad sucia.

Me dicen que escriba. Que lo hago bien.
Me dicen que escriba, que les gusta. Que disfrutan.
Me dan temas,  me apoyan. No saben lo que es y quieren que yo se lo muestre.
Dicen que escribo bien ¿Lo hago? Venga, Nacho. Modestia a parte.
Pero a veces escribo bien, otras no. Otras son solo cosas sin sentido, por lo menos sin sentido para los que me leen. Para mi tiene todo el sentido del mundo. Son palabras, frases. Recuerdos plasmados en un papel, sentimientos, contradicciones. A veces me gusta escribir a lo basto, algo sucio. Expresivo, mostrar la rabia entre las lineas de un texto. Otras escribo moñerias sentimentales, luego lo leo y me dan ganas de vomitar arcoiris  "¿Qué es esto?" Me regaño. "Eres tú" Esa suele ser la respuesta. Luego vienen enfados y recaídas que supero escribiendo alguna falsedad por ahí.
Esta noche escribo sin pensar, drogado y aturdido intento ordenar mis pensamientos. Cientos de emociones contradictorias están hoy llamando a la puerta rota que representa mi estado de ánimo, tan bien disimulado. Mi cuerpo, no sabe como debe sentirse, no sabe a quién dejar entrar esta noche. ¿De dónde viene esa sensación? Es tan añorada... Ah, ya. Es que hoy es mi cumpleaños.
La mejor edad, o eso me han dicho. Pero tampoco se si creérmelo. Me dijeron lo mismo a los dieciséis y se ve el panorama. A cada cumpleaños no puedo evitar pensar que es un año más en esta vida de perros, pienso en mi infancia, en mi irónica infancia. Un niño inseguro, mentiroso y demente. No he cambiado mucho desde la última vez, pero ahora intento dejar de ser quien no soy. Mi infancia resumida en tres palabras se quedaría en: Peleas, miedos y psicólogos. Una "fantástica" infancia. Si tuviese que añadir una palabra más diría que falsedad está también presente. Una vez me llamaron basura, y me tiraron una manzana comida. Se reían  en plan película americana. Llamadme rencorosa pero si volviese a ver a esos chicos les abriría la cabeza con una puta piedra. No sé por que os estoy contando esto. En mi infancia dejé de ser quien era para intentar amoldarme a lo que la sociedad escolar valoraba como bueno. Yo hacía lo que los demás hacían, yo era su borrego  su corderillo sonriente. Y aún así, los amigos siempre escasearon. No se si me gusta contar esto, pero da igual, estoy drogado y aturdido, ya os lo he dicho, así que; no cuenta.
Me han dicho que escriba.
Pues eso hago. Me dicen que escribo bien, pero conozco gente que escribe mejor. Esta es una de las cosas por las que siempre he sentido asco a todo esto. Siempre encontré a lo largo de mi vida alguien que hacía mejor que yo las cosas que se me daban bien. Siempre hubo alguien para cortarme las alas. Alguien que escribí mejor, alguien que corría mejor, alguien que hablaba mejor, alguien que llegaba antes y te quitaba lo que querías conseguir. Buscad temas, siempre ha habido alguien mejor que yo. "¡Pero escribes muy bien!" Escribo bien hoy, mañana otro escribe mejor. Nunca he sido el mejor en nada, nunca he tenido esa gratificante autoestima. De nada, aquí tenéis uno menos al que superar.
Pues eso, que es mi cumple. Felicidades Nacho.


16-6-13
N.R