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viernes, 3 de mayo de 2013

Podemos llamarlo Fanfic: Encuentro I.

La ciudad era sucia. La ciudad era sucia por que nadie la limpiaba, las calles estaban sucias, los coches necesitaban un buen lavado, las bolsas de basura se acumulaban en los sucios contenedores que nadie recogía  Una espesa niebla gris encapotaba siempre los días de invierno y a causa de eso, el aire era sucio y apelmazado, mezclado con el humo y la suciedad de la calle.
Colin subía por la boca del metro, lo normal hubiese sido que al salir, inspirara profundamente con la falsa idea de inspirar un aire mas puro, limpio y libre que el aire pesado del metro. Pero Colin no. Colin llevaba viviendo en aquella ciudad demasiado tiempo como para saber que no era algo recomendable. Continuó subiendo las escaleras e inicio su tradicional recorrido por la calle. Paso por el escaparate de la panadería y, como siempre, se tomo un rato para observar, goloso, algunos de los pasteles que se encontraban expuestos. Siempre recordaba la primera y el última vez que había tenido la oportunidad de comer uno de aquellos pasteles. Había sido muchos años atrás  antes de que le diagnosticaran una intolerancia grave al azúcar  Por supuesto, había optado cientos de veces por pasteles de fabrica hechos con productos químicos que semejaban el azúcar pero el opinaba que la ciencia jamas podría igualar un manjar como aquel.
Miró su reloj de muñeca y se dijo que ya llevaba demasiado tiempo admirando aquellas obras de arte gastronómicas y un poco a regañadientes reinició su camino. Al terminar la calle, giró a la derecha y chocó con brusquedad con alguien que corría en dirección opuesta. Cayó hacía atrás y se golpeó la cabeza contra el suelo. Un dolor punzante le acuchillo la nuca y se le nublo la vista, con un gemido de dolor se llevo la mano al chichón que ya empezaba a formarse en su cabeza y comprobó con alivio que no sangraba. Sacudió la cabeza para despejarse y se giró en el último momento para de ver una melena roja desaparecer entre los callejones.

-No puede ser -musito levantándose- ni siquiera una disculpa
Colin estaba furioso, no le gustaba que le tomaran el pelo, no le gustaba que le faltasen al respeto. Más de una vez, había tenido problemas con alguna autoridad por no tener reparos en propinar un  buen puñetazo.
Sin pensarlo mucho, tomo una decisión y echo a correr hacía donde había desaparecido aquella melena roja.