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sábado, 30 de marzo de 2013

Desvaríos de una noche de Jueves III

Lo siento, lo hice todo mal. Quedo como no era. Hoy soy yo mismo, sin tapujos. La vida se alimenta de errores, supongo que el mio fue enamorarme. Creo. Hoy no quiero ser alguien, prefiero pasar desapercibido y esconderme en las sombras. Estoy tranquilo, demasiado tranquilo. Así soy, tranquilo. No siento nada que pueda torcerme el gesto. Aparco y aprieto el auto matico. No pueden juzgarme, no hay motivos. No he hecho nada, absolutamente nada. No hay risas, no hay penas. Como un robot, miles de mandibulas han masticado mis nervios. Ya no tengo, por eso estoy tranquilo. Si me canso, me siento. Punto. Así hasta olvidar. Mis ruegos no fueron escuchados, no hay problema. Dios no existe. Ellos tienen que sentir algo e inventan a Dios. Como el amor, el amor no es nada. Son chorradas varias, escritas en el bloc de notas. Un cigarro, no, su ceniza. Se la lleva el viento, pero no le importa, quería moverse y eso hace. Da igual a donde. Eso soy, la ceniza de un cigarro. De mi cigarro. Fumar por fumar, no por fardar, ni por vicio, simplemente por no dejar de hacerlo. Que más dará. Corazones huecos. Como el mio. No se puede sonreir. Estoy tranquilo, sin secretos. La época de las mentiras ha muerto. Soy Holden. Holden Cauldfield. El guardian entre el centeno. Pero yo soy de la noche. El Guardián de la Noche. Grandiosa noche. Si. Frio. La manta. Ya esta.